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lunes, 25 de abril de 2011

De torrijas, lamentos y otras cositas propias de Semana Santa

   El final de la Semana Santa dejó mejora del tiempo, algo de sol incluso en buena parte del país, la salida de alguna procesión de Sábado o Domingo Santo (algo que el jueves y viernes fue prácticamente imposible) y una montonera de goles. No, no me ha sido inoculado ningún virus (que yo sepa) ni tampoco me ha dado por hacer una pieza sobre el clima y sus efectos en La Semana de Pasión. De momento, me parezco poco a Picazo. Si este finde, ¡hasta el Atleti goleó, oiga! :p. Metió 4 golitos en la portería del Levante. ¡Qué mejor día que el Domingo de Resurrección!
   Y el Madrí no resucitó el sábado ante el Valencia en ese paseíllo que duró los 90 minutos de partido, sino que ya venía entonado desde San Mamés, antes de la espiral o vorágine (como dice una buena amiga) de Clásicos. Además, hay que sumarle el empujoncito anímico del empate liguero y la victoria copera frente al Barça. Lástima que el siguiente partido después de la final de Copa fuera contra el Valencia y no contra el Barça en Champions (encima, la ida es en campo merengue), que hubiera tenido su gracia presenciar el paseíllo culé a los ganadores blancos. Pero no se puede tener todo en esta vida. Bastante homenaje le hizo el equipo ché a los merengues que ya llevaban 4 balones encajados antes del descanso, un equipo que parecía un muñeco de trapo en manos de un nene enérgico. Como un Ford levantado por el prota de la película “Cariño, he agrandado al niño”. Lo que viene siendo un puchinball.
Así, normal que media hinchada valencianista se levantara de su asiento y se fuera del campo a aprovechar la segunda parte mejor, en otros menesteres como comerse unas torrijas y el pobre Emery quisiera ser tragado por la tierra, enterito, como declaró en una rueda de prensa posterior memorable. Aunque para torrija la de los defensas valencianos, como en el gol de Higuaín en la primera mitad, cuando le roba la cartera a Mathieu a lo Perea en aquel derby de 2009 cuando se volvió a liar. Pobre Mathieu, y eso que se le ve majete pero…telita… Y la zaga no mejoró mucho más en la segunda parte cuando ni se inmutaron mientras Kaká, sin esfuerzo, hizo que driblaba a uno de ellos (porque queda mejor hacer que driblas pero realmente no fue ni regate ni nada, que para eso el rival tiene que poner algo de resistencia) y chutó haciendo una parabolita desde el palo izquierdo. Buena noticia para el Madrí: Kaká marcó dos goles y se le vio fresco, Higuaín hizo un hat-trick y Benzemá completó el-oleo-sobre-lienzo demostrando, algo que, a priori, yo particularmente no pensaba como es que el Madrí tiene fondo de armario y puede rotar con éxito.
Por cierto, felicidades a Perea por haber igualado a Griffa en el récord de partidos que un extranjero ha jugado en Liga con la camiseta atlética. Le apreciamos desde la hinchada blanca, sinceramente.
   A este panorama se le unió la victoria del Barça en su campo ante el Osasuna. Una victoria que no dejó muy satisfechos a los azulgrana que sólo pudieron matar el partido cuando el reloj marcaba casi el final y, con casi todos sus efectivos en el campo. Xavi, Messi e Iniesta salieron en la segunda mitad para intentar mejorar el asunto pero se quedaron en el tiki-taka y poco más. Sí, dominaron, pero es que ante un Osasuna estéril como el del sábado no tiene mérito, que eran incapaces de hilar una jugada aún estando en el área culé. La que escribe y calza se presentó en la Peña azulgrana del Valle del Kas, con la que disfruta y padece mi compañera bloggera Silvia y, ¡sobreviví! Jaja. Pensé que la cosa podría acabar peor que la peli de “Infiltrados”, pero hubo menos sangre que en la cinta de Scorsese, la verdad. Desde aquí se lo agradezco y les mando un cordial saludo. Contemplé allí la segunda mitad culé y los parroquianos no estaban muy contentos con el fluir de los minutos. “¡Que se acabe ya!”, “¡Tanto pase, tanto pase!”, “¡No, hombre, no!” o “Esto es culpa de Guardiola que debería dar soluciones” eran algunas de las reflexiones que podían allí escucharse.
   Y es que, por lo acontecido en estos últimos partidos y la imagen floja y poco contundente que dieron los Pep Show Boys el sábado, normal que la hinchada culé los tenga de corbata, si me permiten la expresión. Y tanto es el sustito generalizado antes de los Clásicos venideros, como el de este miércoles, que ya Guardiola ha hecho un triple salto mortal (un Triple-Axel en su variedad de patinaje artístico; ya me le imagino con las mallas y las cuchillas…) y ha conseguido meterse más aún en la piel de una persona que se esfuerza por ser humilde, creyéndoselo más aún (el rol es el rol y hay que mantenerlo para que la función pueda continuar…The Show Must Go On que diría el otro…) vistas las declaraciones después del partido contra Osasuna. Que si ahora el Madrí es favorito y casi lo lleva siendo media temporada le faltó decir. Y también le faltó darles una colleja a los periodistas y añadir: “¿Pero es que no os habéis dado cuenta? Wake up!”
   En fin, que es lícito colocar el traje de la presión al equipo rival, faltaría más, pero hay un poco de tufillo victimista como cada vez que se le tuercen las cosas. Aunque no dudo de que es una estrategia de Pep, que se ha dado cuenta de que en estos partidos, al menos esta temporada con Mou enfrente, la estrategia previa es casi tan importante como el planteamiento táctico durante. Para empezar el árbitro que pitará la ida de Champions ya no será el portugués apodado en algunos foros como “el amigo de Mou” sino el alemán Wolfgang Stark. Pues nada, esperemos que tampoco la líe y así nos dejamos, por lo menos a priori, de historias, líos y mandangas. Cuánto menos, mejor. Ale, una excusa menos, Pep.

Pd: Por aquello del árbitro “amigo de Mou” y una conversación que tuvimos al respecto Silvia y yo ayer sobre los amigos del de Sétubal, aquí os dejo la canción de Roberto Carlos (el cantante jeje, de momento el jugador creo que no ha sacado CD pero lo comprobaré). “Yo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar…la-la-la” (8): http://www.youtube.com/watch?v=6JQLIKE1p6k

viernes, 22 de abril de 2011

ALCEMOS LA COPA Y BRINDEMOS: ¡SOMOS CAMPEONES! :) (PARTE 2)

La zona roja llegó con la segunda parte del encuentro y con la embestida, ahora, blaugrana. Dicen que Pep es un mago para revivir a sus chicos en el descanso y lo demostró ayer. Salieron en tromba, adelantaron sus posiciones y ahora llegaban más lejos y con más peligro, no había color. El Madrí, a buen seguro por el cansancio del esfuerzo de los primeros 45 minutos, dejó más huecos, bajó más la presión y corría detrás del balón pero, esta vez, sin olerla. Ésta vez sí, como pollos sin cabeza. Messi estaba más enchufado e Iniesta más vivo. Pedro más rápido aunque yo seguía sin ver a Xavi (a su tocayo merengue sí le veía porque llegaba tarde y haciendo faltas, qué raro eh…).Fueron los peores minutos de los merengues en el partido de ayer y también comparándolo con el del sábado. Ahí no me gustó nada mi equipo, ni que jugara a nada porque eso sí que era la NADA. Ahí sí me acordé de Di Stefano. Pero ahí aguantamos el chaparrón, el que al final no cayó en Valencia pero sí en la capital.
    Dicen que Dios aprieta pero no ahoga y también que cuando se cierra una puerta se abre una ventana y, ¡OH, SÍ, HERMANOS!, la puerta que se cerró durante 20 minutos del segundo tiempo ya sabemos cuál fue pero la ventana que se abrió fue la de Casillas. Iker sacó dos manos que no sabemos de dónde las sacó, realmente sacó medio milímetro de sus guantes (me acabo de acordar de Sarkozy y sus alzas pero esto era muchísimo más cantoso jaj) para desviar lo justo justísimo dos tiros: uno lejano de Pedrito y uno más cercano e igualmente colocado de Iniesta. Previamente San Iker impuso las manos a ras de suelo de un chut de Messi. No sé si fue ahí cuando, al rebotar el balón, y con una maraña de gente en el área, Ramos hizo un despeje-tijera-patada a lo Bisbal aunque luego el rechace se fue fuera. Y aún así el partido estaba abierto, no tanto mis arterias, obstruidas ya para entonces, aunque no totalmente por ese gol bien anulado a Pedro. Bueno, fue abriéndose más bien, con la entrada de Adebayor, por un ÖZil ya exhausto. Realmente estábamos exhaustos todos.
    En la primera mitad del encuentro se veían y oían los “¡Qué viva España!” de la hinchada madridista y en la segunda los gritos culés de ánimo, pero en el segundo tiempo no había fuerzas para nada. Pero en los minutos finales, los últimos 15 poquito a poco volvimos a rehacernos y a volver a crear peligro al contragolpe: Cristiano con Adebayor, Cristiano por la izquierda rozando la potería el balón, mano de Pinto a disparo de Di María…¡¡Madre míaaa, madre míaaaa!! Yo ya miraba el citado mueble con ganas de dar el cabezazo pendiente. Sentada: no. De pie: tampoco. Con jersey: no. Sin él: tampoco. ¡¡Que se acabe ya esta tortura!! Y la perla de la noche, de boca de Juan Carlos Rivero: “Tenemos el inmenso regalo de 30 minutos más en este partido genial”. Risas nerviosa y por educación, me ahorro los comentarios que vinieron a mi mente con tal frasecita. ¿Regalo? Te voy a dar yo regalo...
    Y la realización me regaló, ahí sí, un momentazo emocionante: ambos equipos formando su propio círculo, conjurándose y uniéndose para la parte decisiva de la noche….¡¡Madre mía, madre mía!!…Ahí sí que derramé alguna lagrimilla, lo confieso, de la emoción, la tensión y de poder vivir eso y, qué coño, de estar sobreviviendo. Karanka se mordía las uñas mientras Pepe daba pases demasiado largos a Cristiano, Messi lo intentaba sin éxito pero estaba tremendo (no me entiendan mal), cambios azulgranas, ocasión de Manolito por la derecha hasta la cocina, faltas blancas, contragolpe de Cristiano y falta de Adriano, combinación con Manolito para acabar arriba, expulsión de Di María, etc. Así, en esencia, fue la prórroga.
No, no lo olvido, sólo lo dejo para el final, como él hizo. Cristiano El Cid Campeador decidió que en el 102’ iba a finalizar el asunto, que había resucitado después de su pequeño Via Crucis del segundo tiempo y que había que convertir al cristianismo a los ya fieles, infieles y a los 14 millones de espectadores que siguieron la final. Con una internada espléndida de otro resucitado Di María (no sé cómo porque estaba frito), combinando con Marcelo, y un extraordinario centro al área ahí emergió ÉL, en el cielo. Con un precioso, sublime, excelso, magnífico, maravilloso salto y un giro de cuello precioso, sublime, excelso, magnífico y maravilloso marcó un golazo igual de precioso, sublime, excelso, magnífico y maravilloso. ¿Quién decía que esto no era fútbol bonito? Estoy enamorada de ese gol, cada vez que lo veo me enamoro más y encima nos ha dado la deseada Copa. ¡¡Madreeee míaaa, madreeee míaaaa!! Saltos, gritos, más saltos, más gritos…¡¡Qué fuertee, qué fuerte!!...No me lo creo…Temblores que ni los de Japón.
Y minutos después, simplemente: FINAL. ¿Ya todo ha acabado? No es posible. No me lo creo. Estado de shock pero alegría. Después de tanta tensión cuesta volver a la Tierra y ser consciente de lo que ha pasado. Darle el valor a lo que ha sucedido. Me pasó ayer y también, en una escala superior, con el pitido final contra Holanda. Tanta tensión acumulada te atonta. Te seda. Aunque recobré algo la vida y la consciencia cuando vi subir a todos al palco y a Casillas abrazarle como colegas de toda la vida al Rey, plantarle dos besos a su mujer, osea la Reina, y sujetarse en él, sin reparos, para escenificar la rúbrica: ¡¡HEMOS GANADO LA COPA!! Aunque Ramos la abollara en la posterior celebración, que ni llegó a La Cibeles, ¡oiga!...Vaya tela… Pero, en fin, otra anécdota más de una noche vibrante en la que los madridistas nos desprendimos de fantasmas, traumas, manitas y volvimos a reencontrarnos con nuestra esencia: la de ganar.
Y yo propongo un brindis, alzo mi COPA y brindo por todos nosotros, los madridistas. Como diría Casillas: “Va por nosotros, de verdad”. J


Pd: Os dejo el video del golito de Cristiano, por si no lo habéis visto suficientes veces ya jeje: http://www.youtube.com/watch?v=PUoI-qY6M08

ALCEMOS LA COPA Y BRINDEMOS: ¡SOMOS CAMPEONES! :) (PARTE 1)

¡Madre mía, Madre mía! Esto es lo que mejor expresa lo que sentí anoche y sigo sintiendo aún. Así, podría zanjar el post perfectamente y aquí paz y después gloria. Pero bueno, venga, va, intentaré hacer un esfuercito, aunque ya con el de ayer estoy agotada, en serio. Por fin, el Madrí y el madridismo conseguimos anoche la ansiada copita de JuanCa, que llevaba ya mucho tiempo resistiéndose. POR FIN, MENOS MAL, YUHU, OLÉ, BRAVO, BIEN HECHO, DOS OREJAS, RABO Y VUELTA AL RUEDO y no sé cuántos gritos de alegría y regocijo podría entonar. Eso si tuviera fuerzas para hacerlo, insisto, y no es cuestión baladí, pero hasta que no destense creo que no disfrutaré completamente y seré consciente de lo conseguido.
   Menos mal que anoche triunfó el amor, como deseaba en la previa, y que el Madrí se reencontró con su enamorada. En realidad fue triunfo también del deseo, de la pasión y del compendio de instintos primitivos que auparon a un equipo a soportar 120 minutos de nervios, cansancio, ocasiones erradas y sufrimiento para doblegar a un Barça que cuando toca cómo toca, como la española que cuando besa es que besa de verdad. Pero bueno, también hubo cabeza y táctica y Mou entonó, al configurar su once inicial, aquello que canta la joven promesa musical Eliza Doolittle de I don’t care what the people may say about me y volvió a colocar a Pepe adelantado con el trivote que le dio buen resultado el sábado pero, esta vez, haciendo algo de caso a las opiniones generalizadas (yo, confieso, abogaba por un calco del partido liguero y mismos hombres iniciales)y sacando a Özil de inicio en detrimento de Benzemá. El cambio resultó igual de efectivo para desactivar el medio campo azulgrana que no se esperaba una estampida blanca como la de los minutos iniciales y la del primer tiempo, pero más alegre y vistoso.
Presión arriba, abajo, al centro y pa’ dentro pero lo del pa’ dentro no había forma. El Madrí contuvo pero al mismo tiempo (a diferencia del sábado que fue más paso a paso, en dos fases) atacó, elaboró, ofendió y defendió. Pepe y Kedhira eran los que más replegaban y bajaban, con un Carvalho portentoso que metía el pie en el momento indicado como en aquella jugada con la que le birló la cartera a Villa, esperando el momento justo de meter la pierna y sacar el balón. Arbeloa se puso el traje de poli duro y repartió madera, en eso se parece a Busquets que también dio su dosis de cera con carita de niño bueno. Y Undiano que no sacaba amarillas ni pa’ atrás, a pesar de plantillazos de unos y otros y, de repente a Pepe en un lance sin más ni más con Pedrito. Digamos que el colegiado navarro no la lió parda pero tuvo mal criterio con las tarjetas, aunque no acaban pegándose todos de milagro. ¡PELEA, PELEA! Pero no…lástima Jaja. Bueno, podemos seguir conservando su nombre para el blog, pero porque hemos ganado eh...jaja.
Ofensivamente el Madrí no tenía precisión cuando había que definir. Cristiano iba preparando el terreno para su aparición estelar final porque no lograba definir a pesar de tener ocasiones después de pases o carreras, como hombre más adelantado y en punta, a falta de un 9. Ahí, viéndolo correr solo y sin éxito al portugués yo le gritaba al televisor: “¡¡un delantero, necesitamos un delantero!!” como si me pudiera escuchar y como quién pide un médico en un restaurante porque a un comensal le ha dado un infarto. Desoí los consejos para los 4 Clásicos que daba Silvia en post anteriores como el de “no hablar solo ni gritar pensando que te oirán al otro lado del televisor”. Mal hecho. Pero una tenía bastante con mantener las constantes vitales medianamente decentes.
   Özil también tuvo alguna pero daba rabia ver cómo se desperdiciaban. Y ya para tirarnos de los pelos fue el cabezazo de Pepe al palo (24 del equipo merengue en lo que va de temporada…para que luego digan que no influye la suerte…). Alguien parece que lo sacó de dentro como dijo el propio Mou. Teníamos ocasión de matar el partido y no había manera…curva de sufrimiento al máximo. Yo tenía ganas, también, como el balón, de darme contra un poste si lo hubiera tenido a mano…pensé en el mueble más cercano pero deseché la idea porque quedaba aún. Pero ganas no me faltaron. Aunque todavía nos quedaba padecer mucho.
(TO BE CONTINUED…)

miércoles, 20 de abril de 2011

Chácharas, villanos y caballeros

El filósofo y escritor francés Bernard Henri Levy escribió un artículo sobre las bondades del rugby en El País, en el que revelaba que el deporte del balón ovalado es algo más que un juego bello, es un deporte en el que se mezcla violencia y estrategia. Y yo pienso, a pocas horas de la gran final de Copa entre el Madrid y el Barcelona, que la estrategia y la violencia (deportiva, se entiende) son los dos grandes invitados a la cita de Mestalla. Pero, como decía Levy, “hay que escoger”. Parafraseándole, diré que entre Madrid y Barça ocurre como entre los Rolling y los Beatles, entre Mac y PC. Son dos credos, dos religiones. Y hay que escoger entre las dos.

Siempre se recuerda el dicho inglés que asegura que el fútbol es un deporte de caballeros practicado por villanos, y el rugby un juego de villanos practicado por caballeros. Por el bien del deporte rey y del fútbol español, espero y deseo que esta vez todos se comporten como caballeros sobre el césped y en el graderío valenciano. Escojamos nuestro bando pero disfrutemos del deporte, por encima de todo y dejemos de lado polémicas absurdas y, a veces, inventadas. Me refiero, y lo diré sin tapujos, a las informaciones divulgadas por la web de Marca y firmadas por José Vicente Hernáez, en la que se acusaba al jugador del FC Barcelona y de la Selección española, Gerard Piqué, de una cháchara de mal gusto en el túnel de vestuarios del Bernabéu la semana pasada. “Españolitos, ya os hemos ganado vuestra liga española, ahora os vamos a ganar la copa de vuestro rey”. El futbolista no tardó en desmentir las “tonterías” vía Twitter, dejando al diario deportivo en una incómoda y vergonzosa posición.


Hasta 140 países de los cinco continentes emitirán la final de la Copa del Rey, una proyección internacional como nunca antes se había producido. Algo más que dos ciudades y un país estarán pendientes de un partido. Aficionados de todos los colores estarán observando a dos equipos, a 22 futbolistas y a dos entrenadores. Caballeros, honren sus camisetas, ennoblezcan el fútbol.