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jueves, 19 de enero de 2012

"Lo llaman Real Madrid y no lo es..."

    He tirado a la basura 2 horas de mi vida. Bueno, 90 minutos para ser exactos. Cuando el árbitro pitó el final del encuentro, anoche, la sensación fue la de haber desperdiciado el tiempo viendo el Madrí-Barça. Si lo llego a saber me quedo en casa estudiando y no presenciando otro capítulo más del Museo de los Horrores Madridista en lo relativo a los azulgrana.
    Ni siquiera la entrada al bar del barrio del guitarrista Paco de Lucía dio valor a la noche. Ese momento surrealista de girar la cabeza al abrirse la puerta y hallar a un famoso cruzando el umbral de un bar corriente de un barrio corriente. El hecho de que se sentara al lado, es ya una simple minucia jaja. Y, eso que el Madrí, en ese entonces (minuto 30’) iba ganando gracias al gol de Cristiano.
Sí, Cristiano, el que se desdibujaba en anteriores enfrentamientos culés (Gol de la victoria de Copa y el del empate, de penalti, en Liga el pasado año, aparte). Cristiano, el más destacado de sus compañeros en el primer tiempo. De un equipo en el que no destacó nadie positivamente. Y, eso, que la primera mitad, a pesar de una mayor posesión culé (ya de inicio) vivió rachas con protagonismo de ambos equipos, en lo que a la iniciativa se refiere. El gol madridista se encuadra en una de ellas. Bueno, puede que mencionar la palabra “iniciativa” sea algo exagerado pero, el Madrí intentaba (poco) contras que no se materializaban arriba.
    Higuaín y Benzemá fueron como esas novias que esperan, en el puerto, la llegada de sus novios marineros o una carta o, un bote hundido a lo lejos, al menos. Esperaban la certificación de algo. Una certificación en forma de balones y pases que no llegó. Pases imprecisos y pérdidas, de habituales ya como Coentrao, Lass o, de nuevos como Altintop, titular en el lateral derecho como decisión arriesgada de Mourinho. El muchacho no hizo un exquisito papel. Quizá, tampoco, hiciera un buen papel aunque, de ahí a cargar con el muerto de la derrota de su equipo, hay más que un paso. Hay una fosa abisal.
La fosa abisal esperó apenas comenzada la segunda parte para aparecer. Internada rápida y solitaria de Puyol en la salida de un córner con su potente testa, como en la semi mundialista ante Alemania. Esta vez fue más fácil con un camino más despejado, ya desde fuera del área hasta dentro de ésta con un Pepe en Marte. Y, sí, Marte es el planeta escogido puesto que era el Dios romano de la Guerra. Lo de Pepe no es sinónimo de guerra, conflicto, expulsión, locura. Ha alcanzado un nivel más, el de la incomprensión total y absoluta por parte del madridismo que ya está harto de sus piradas de pinza. Simplemente no hay explicación. Simplemente no se puede defender lo indefendible. Simplemente el club tendría que tomar medidas aunque no creo que tenga mucho arreglo. Es parte de su personalidad. Puede que sólo una medida: la salida del club.
    La posesión del balón en la segunda mitad fue clara y mayoritariamente culé (72%) con variedad de llegadas al área blanca, por parte del inmenso Iniesta. Ayer fue el mejor del partido y de sus compañeros, por delante de un Messi que empezó a reaccionar tarde y con Carvalho como azote. El de Fuentealvilla se sacó de la chistera controles, regates, remates, incluso ocasiones clarísimas como la que despejó al palo Ramos, canalizando el peligro culé hacia la banda izquierda de dónde se había movido Alexis (un grande esta temporada), aprovechando el marcaje de Altintop por un sancionado Arbeloa. Por lo menos no andaba en el lateral derecho Coentrao, ubicado en el izquierdo.
El gol de Abidal a pase lejano, por la izquierda, claro y completamente sólo, únicamente redundó en lo visto hasta entonces. Encima, para mayor cachondeo, el bailecito entre él y Alves coreografiando (de manera pésima, por cierto) el “Ai se eu te pego” de Teló, no sé si a modo de mofa de Cristiano y Marcelo o qué. Antes de esto, bastante antes, Benzemá que apareció para la causa (sólo esa vez) mandó un balón al poste de Pinto, que no quiso silbar pero cantó en el gol madridista, después de un pase de Altintop que se hubo zafado bien de Iniesta, driblándolo.
    Entre este momento y el gol de Abidal, las llegadas blaugranas se sucedieron y su posesión también, que no dejó oler balón a los blancos. Este Madrí no juega a nada. Lo he dicho muchas veces y lo repito: no tiene centro del campo, ni un tipo que organice el juego (Xabi Alonso no es Xavi ni hace sus funciones, corta y da patadas), ni otro que le haga la cobertura. La única cobertura que hubo ayer fue la de las patadas de impotencia al llegar tarde a la lucha con el balón. Y, si a esto le añades los agujeros defensivos y una delantera a la que no le llegan los balones…
     
El Barça es más rápido, juega mejor, tiene mejores jugadores y, ante eso, poco se puede hacer. Y, cierto es que los culés no realizaron su mejor partido anoche pero, aún así, les dan mil vueltas a este Madrí que tendrá pegada pero no elabora nada. Ni siquiera fueron capaces de llegar al área contragolpeando, sin perder balones en pases errados. Ante el Barça, el balón les quema en los pies. No sólo por la rapidez con que les presionan sino y, sobre todo, por el miedo que tienen. Es un equipo acomplejado y traumatizado por no poder superarlos.
Pero, en la temporada pasada, hay que recordar, el Madrí sólo perdió uno de los Clásicos jugados pero, ahí no estriba el asunto o, no sólo, mejor dicho. Los madridistas no dan la sensación de comodidad, de seguridad, de confianza. Se muestran inseguros deshaciéndose de balones, deseando que el reloj adelante sus manecillas y se acabe el partido, incluso ya en la primera parte. Y eso, se paga.



El de ayer fue un partido mediocre. Apenas 3 tiros a la meta culé lo demuestran y unos jugadores corriendo detrás de un balón que no les pertenece y al que desprecian, en su casa, ante su público, sistemáticamente. Por norma. Me viene a la cabeza aquella frase de Abraham Lincoln que decía así: ‎"Los dogmas del pasado silencioso son inadecuados para el presente tempestuoso. La ocasión es una montaña de dificultades y debemos crecer con la circunstancia". Pues, este Madrí tiene un gran dogma del que no se zafa, planteé el partido como lo planteé ya sea con trivote o sin trivote. Recrea el papel del Atleti en los derbis madrileños, de los últimos años. Y no crece con la circunstancia, sino que ésta le engulle.



 Anoche, salí de ese bar cualquiera de un barrio cualquiera, con sensación de estafa. Los madridistas no nos merecemos algo así, sistemáticamente. No nos merecemos un entrenador incapaz ni un juego mediocre y, menos en casa. Los que, desde aquel 2-6, hemos tragado pullas y humillaciones Clásico tras Clásico, pensando que “quizá éste, sí”, intentando mantener traumas a raya y cierta ilusión, nos sentimos estafados visto lo de ayer. Y, no es mi estilo pero, si este equipo sigue así olvidémonos de los 3 puntos de la vuelta liguera allá, recemos a Diosito para no encontrarnos en los cruces de Champions y, claro, adiós Copa.



No quiero más pérdidas de tiempo, más estafas. Como diría Danny Glover en Arma Letal: "Me estoy haciendo viejo para esta mierda”.

martes, 26 de abril de 2011

Papá ¿por qué somos del Barça?



"Lo que más me molesta es que cada vez se hable menos de fútbol y más de lo que le rodea". Con estas palabras Mascherano ha sacado los colores a más de uno, entre los que me incluyo. De unos porque se han dedicado a criticar al Barça todo lo que no han podido hacerlo en tres años, riéndose de un estilo admirado en todo el mundo cerrando los ojos a sus propias penalidades. De otros, entre los que me incluyo y sonrojo, porque nos hemos olvidado en ocasiones de aquello de 'no te rebajes al nivel de tu rival' y hemos entrado en ese "lo que le rodea", algo que no es mi forma de entender este deporte.

Pues bien. Vuelta a la normalidad. Mañana el Barça tiene semifinales de Champions. Nada más y nada menos la cuarta semifinal europea consecutiva, un logro que sólo compartimos con el Manchester United. El partido tiene toda la pinta de ser duro y correoso, donde un Barça sin todos sus efectivos -pues a las bajas ya conocidas se suma a última hora la de Iniesta- intentará imponer fútbol. Mucho se habla de ese estilo made in Barça, pero ¿de qué se trata? ¿Qué lo diferencia de la era Cruyff? ¿Por qué es admirado en todo el mundo?:

- Filosofía cantera: el Barça se mueve en aquello del 'bueno, bonito y barato'. Si Cruyff consiguió modelar su Dream Team con Amor, Milla, Ferrer y Guardiola como abanderados en un principio y a los que se unirían después, entre otros, Carles Busquets; es ahora cuando se ha dado una revolución más a esa idea. Actualmente es normal que el 11 de gala del Barça esté compuesto por siete u ocho jugadores de la casa. Y no sólo en el Barça: la selección se ha ido nutriendo de cada una de las perlas encontradas por Pep, así un año entró Piqué, al siguiente Busquets y ahora Pedro.

- La presión: Famosa es aquella máxima de Cruyff: "Todos los entrenadores hablan de movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto, ni demasiado tarde". A esto, Guardiola ha conseguido darle una vuelta. El que tiene que correr es el balón, pero los que tienen que presionar son todos los jugadores. Así es normal ver a Messi EN la propia área persiguiendo un balón perdido o subiendo a Puyol para dar el último paso de gol.

- Juego: a algunos les cansa y a otros les encanta, unos días estarán más finos y otros tocará picar piedra, pero no es de extrañar, viéndoles jugar, que el único que todavía no haya conseguido marcar un gol sea Mascherano. Todos los demás, desde Puyol a Piqué, pasando por Xavi, Alves o Villa, han llegado y han marcado. Si la presión es de todos, el ataque también y es que ellos ya lo han avisado: "moriremos jugando a nuestro fútbol", repiten todos los jugadores y técnico blaugrana. Mal no les va, en dos años se han llevado más de un título por temporada. En este, la Liga parece decantada, no hemos conseguido la Copa, pero llegamos a la final y estamos en semifinales de Champions. Se gane o no, estos chicos han demostrado que mientras haya ambición el proyecto se sigue sosteniendo.

A resultas de todo ello hemos conseguido 8 de 11 títulos, algo nunca visto con tantos jugadores de cantera y un técnico inexperto. Pero ahora que estamos a final de temporada y que se juegan los títulos, entre los ánimos para llegar a la final de Champions (¡ánimos chicos!) y la ilusión de ver la Liga cada vez más cerca, permítanme hablar del 'trofeo' del que me siento especialmente orgullosa: el respeto. Con todos estos ingredientes aficionados al fútbol en España y Europa se han levantado para aplaudir al Barça y figuras como Di Stéfano, Ferguson, Del Bosque, Maradona, Wenger, Figo, Cruyff o Beckenbauer se han desecho en piropos. Así se les ha comparado con la mejor época de la selección brasileña, con el Ajax de Cruyff o con el Bayern de Müller. Para aquellos enamorados del fútbol, pocas palabras pueden conllevar más orgullo.

El fútbol, ingrato en muchas ocasiones, caprichoso y a veces incomprensible en los afortunados que levantan los triunfos, sí venera con un hueco en la particular leyenda del fútbol a aquellos que se dedican a hacerlo más grande. Messi, Xavi, Iniesta, Valdés, Puyol, Piqué, Alves, Busquets, Adriano, Villa, Pedro y Guardiola ya tienen su propio apartado en esta historia.

viernes, 22 de abril de 2011

ALCEMOS LA COPA Y BRINDEMOS: ¡SOMOS CAMPEONES! :) (PARTE 2)

La zona roja llegó con la segunda parte del encuentro y con la embestida, ahora, blaugrana. Dicen que Pep es un mago para revivir a sus chicos en el descanso y lo demostró ayer. Salieron en tromba, adelantaron sus posiciones y ahora llegaban más lejos y con más peligro, no había color. El Madrí, a buen seguro por el cansancio del esfuerzo de los primeros 45 minutos, dejó más huecos, bajó más la presión y corría detrás del balón pero, esta vez, sin olerla. Ésta vez sí, como pollos sin cabeza. Messi estaba más enchufado e Iniesta más vivo. Pedro más rápido aunque yo seguía sin ver a Xavi (a su tocayo merengue sí le veía porque llegaba tarde y haciendo faltas, qué raro eh…).Fueron los peores minutos de los merengues en el partido de ayer y también comparándolo con el del sábado. Ahí no me gustó nada mi equipo, ni que jugara a nada porque eso sí que era la NADA. Ahí sí me acordé de Di Stefano. Pero ahí aguantamos el chaparrón, el que al final no cayó en Valencia pero sí en la capital.
    Dicen que Dios aprieta pero no ahoga y también que cuando se cierra una puerta se abre una ventana y, ¡OH, SÍ, HERMANOS!, la puerta que se cerró durante 20 minutos del segundo tiempo ya sabemos cuál fue pero la ventana que se abrió fue la de Casillas. Iker sacó dos manos que no sabemos de dónde las sacó, realmente sacó medio milímetro de sus guantes (me acabo de acordar de Sarkozy y sus alzas pero esto era muchísimo más cantoso jaj) para desviar lo justo justísimo dos tiros: uno lejano de Pedrito y uno más cercano e igualmente colocado de Iniesta. Previamente San Iker impuso las manos a ras de suelo de un chut de Messi. No sé si fue ahí cuando, al rebotar el balón, y con una maraña de gente en el área, Ramos hizo un despeje-tijera-patada a lo Bisbal aunque luego el rechace se fue fuera. Y aún así el partido estaba abierto, no tanto mis arterias, obstruidas ya para entonces, aunque no totalmente por ese gol bien anulado a Pedro. Bueno, fue abriéndose más bien, con la entrada de Adebayor, por un ÖZil ya exhausto. Realmente estábamos exhaustos todos.
    En la primera mitad del encuentro se veían y oían los “¡Qué viva España!” de la hinchada madridista y en la segunda los gritos culés de ánimo, pero en el segundo tiempo no había fuerzas para nada. Pero en los minutos finales, los últimos 15 poquito a poco volvimos a rehacernos y a volver a crear peligro al contragolpe: Cristiano con Adebayor, Cristiano por la izquierda rozando la potería el balón, mano de Pinto a disparo de Di María…¡¡Madre míaaa, madre míaaaa!! Yo ya miraba el citado mueble con ganas de dar el cabezazo pendiente. Sentada: no. De pie: tampoco. Con jersey: no. Sin él: tampoco. ¡¡Que se acabe ya esta tortura!! Y la perla de la noche, de boca de Juan Carlos Rivero: “Tenemos el inmenso regalo de 30 minutos más en este partido genial”. Risas nerviosa y por educación, me ahorro los comentarios que vinieron a mi mente con tal frasecita. ¿Regalo? Te voy a dar yo regalo...
    Y la realización me regaló, ahí sí, un momentazo emocionante: ambos equipos formando su propio círculo, conjurándose y uniéndose para la parte decisiva de la noche….¡¡Madre mía, madre mía!!…Ahí sí que derramé alguna lagrimilla, lo confieso, de la emoción, la tensión y de poder vivir eso y, qué coño, de estar sobreviviendo. Karanka se mordía las uñas mientras Pepe daba pases demasiado largos a Cristiano, Messi lo intentaba sin éxito pero estaba tremendo (no me entiendan mal), cambios azulgranas, ocasión de Manolito por la derecha hasta la cocina, faltas blancas, contragolpe de Cristiano y falta de Adriano, combinación con Manolito para acabar arriba, expulsión de Di María, etc. Así, en esencia, fue la prórroga.
No, no lo olvido, sólo lo dejo para el final, como él hizo. Cristiano El Cid Campeador decidió que en el 102’ iba a finalizar el asunto, que había resucitado después de su pequeño Via Crucis del segundo tiempo y que había que convertir al cristianismo a los ya fieles, infieles y a los 14 millones de espectadores que siguieron la final. Con una internada espléndida de otro resucitado Di María (no sé cómo porque estaba frito), combinando con Marcelo, y un extraordinario centro al área ahí emergió ÉL, en el cielo. Con un precioso, sublime, excelso, magnífico, maravilloso salto y un giro de cuello precioso, sublime, excelso, magnífico y maravilloso marcó un golazo igual de precioso, sublime, excelso, magnífico y maravilloso. ¿Quién decía que esto no era fútbol bonito? Estoy enamorada de ese gol, cada vez que lo veo me enamoro más y encima nos ha dado la deseada Copa. ¡¡Madreeee míaaa, madreeee míaaaa!! Saltos, gritos, más saltos, más gritos…¡¡Qué fuertee, qué fuerte!!...No me lo creo…Temblores que ni los de Japón.
Y minutos después, simplemente: FINAL. ¿Ya todo ha acabado? No es posible. No me lo creo. Estado de shock pero alegría. Después de tanta tensión cuesta volver a la Tierra y ser consciente de lo que ha pasado. Darle el valor a lo que ha sucedido. Me pasó ayer y también, en una escala superior, con el pitido final contra Holanda. Tanta tensión acumulada te atonta. Te seda. Aunque recobré algo la vida y la consciencia cuando vi subir a todos al palco y a Casillas abrazarle como colegas de toda la vida al Rey, plantarle dos besos a su mujer, osea la Reina, y sujetarse en él, sin reparos, para escenificar la rúbrica: ¡¡HEMOS GANADO LA COPA!! Aunque Ramos la abollara en la posterior celebración, que ni llegó a La Cibeles, ¡oiga!...Vaya tela… Pero, en fin, otra anécdota más de una noche vibrante en la que los madridistas nos desprendimos de fantasmas, traumas, manitas y volvimos a reencontrarnos con nuestra esencia: la de ganar.
Y yo propongo un brindis, alzo mi COPA y brindo por todos nosotros, los madridistas. Como diría Casillas: “Va por nosotros, de verdad”. J


Pd: Os dejo el video del golito de Cristiano, por si no lo habéis visto suficientes veces ya jeje: http://www.youtube.com/watch?v=PUoI-qY6M08

ALCEMOS LA COPA Y BRINDEMOS: ¡SOMOS CAMPEONES! :) (PARTE 1)

¡Madre mía, Madre mía! Esto es lo que mejor expresa lo que sentí anoche y sigo sintiendo aún. Así, podría zanjar el post perfectamente y aquí paz y después gloria. Pero bueno, venga, va, intentaré hacer un esfuercito, aunque ya con el de ayer estoy agotada, en serio. Por fin, el Madrí y el madridismo conseguimos anoche la ansiada copita de JuanCa, que llevaba ya mucho tiempo resistiéndose. POR FIN, MENOS MAL, YUHU, OLÉ, BRAVO, BIEN HECHO, DOS OREJAS, RABO Y VUELTA AL RUEDO y no sé cuántos gritos de alegría y regocijo podría entonar. Eso si tuviera fuerzas para hacerlo, insisto, y no es cuestión baladí, pero hasta que no destense creo que no disfrutaré completamente y seré consciente de lo conseguido.
   Menos mal que anoche triunfó el amor, como deseaba en la previa, y que el Madrí se reencontró con su enamorada. En realidad fue triunfo también del deseo, de la pasión y del compendio de instintos primitivos que auparon a un equipo a soportar 120 minutos de nervios, cansancio, ocasiones erradas y sufrimiento para doblegar a un Barça que cuando toca cómo toca, como la española que cuando besa es que besa de verdad. Pero bueno, también hubo cabeza y táctica y Mou entonó, al configurar su once inicial, aquello que canta la joven promesa musical Eliza Doolittle de I don’t care what the people may say about me y volvió a colocar a Pepe adelantado con el trivote que le dio buen resultado el sábado pero, esta vez, haciendo algo de caso a las opiniones generalizadas (yo, confieso, abogaba por un calco del partido liguero y mismos hombres iniciales)y sacando a Özil de inicio en detrimento de Benzemá. El cambio resultó igual de efectivo para desactivar el medio campo azulgrana que no se esperaba una estampida blanca como la de los minutos iniciales y la del primer tiempo, pero más alegre y vistoso.
Presión arriba, abajo, al centro y pa’ dentro pero lo del pa’ dentro no había forma. El Madrí contuvo pero al mismo tiempo (a diferencia del sábado que fue más paso a paso, en dos fases) atacó, elaboró, ofendió y defendió. Pepe y Kedhira eran los que más replegaban y bajaban, con un Carvalho portentoso que metía el pie en el momento indicado como en aquella jugada con la que le birló la cartera a Villa, esperando el momento justo de meter la pierna y sacar el balón. Arbeloa se puso el traje de poli duro y repartió madera, en eso se parece a Busquets que también dio su dosis de cera con carita de niño bueno. Y Undiano que no sacaba amarillas ni pa’ atrás, a pesar de plantillazos de unos y otros y, de repente a Pepe en un lance sin más ni más con Pedrito. Digamos que el colegiado navarro no la lió parda pero tuvo mal criterio con las tarjetas, aunque no acaban pegándose todos de milagro. ¡PELEA, PELEA! Pero no…lástima Jaja. Bueno, podemos seguir conservando su nombre para el blog, pero porque hemos ganado eh...jaja.
Ofensivamente el Madrí no tenía precisión cuando había que definir. Cristiano iba preparando el terreno para su aparición estelar final porque no lograba definir a pesar de tener ocasiones después de pases o carreras, como hombre más adelantado y en punta, a falta de un 9. Ahí, viéndolo correr solo y sin éxito al portugués yo le gritaba al televisor: “¡¡un delantero, necesitamos un delantero!!” como si me pudiera escuchar y como quién pide un médico en un restaurante porque a un comensal le ha dado un infarto. Desoí los consejos para los 4 Clásicos que daba Silvia en post anteriores como el de “no hablar solo ni gritar pensando que te oirán al otro lado del televisor”. Mal hecho. Pero una tenía bastante con mantener las constantes vitales medianamente decentes.
   Özil también tuvo alguna pero daba rabia ver cómo se desperdiciaban. Y ya para tirarnos de los pelos fue el cabezazo de Pepe al palo (24 del equipo merengue en lo que va de temporada…para que luego digan que no influye la suerte…). Alguien parece que lo sacó de dentro como dijo el propio Mou. Teníamos ocasión de matar el partido y no había manera…curva de sufrimiento al máximo. Yo tenía ganas, también, como el balón, de darme contra un poste si lo hubiera tenido a mano…pensé en el mueble más cercano pero deseché la idea porque quedaba aún. Pero ganas no me faltaron. Aunque todavía nos quedaba padecer mucho.
(TO BE CONTINUED…)

martes, 29 de marzo de 2011

Un día de julio

Con permiso de mis socias de blog, vamos a hacer una excepción a la regla, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid... o que la Selección española se la está jugando en el patatal de Kaunas. Es hora de hablar de los campeones del mundo, por una vez. Y congratularnos por tantas cosas que le han pasado a nuestro fútbol en los últimos años.


Puedo presumir y presumo de haber celebrado el año pasado tres títulos ni más ni menos. Gracias al Atleti y a la Selección. La Europa League, la Supercopa de Europa y, por supuesto, el Mundial. La cita de Sudáfrica pasará, si no ha pasado ya, a la memoria colectiva. En mi caso, además, formará parte de la memoria profesional, pues me tocó vivirlo desde una redacción de una agencia de noticias. Pero es que además, lo confieso, nunca di un duro porque España ganara algo. Y eso que el primer aviso ya lo tuvimos con la Eurocopa. Perdí todas las apuestas perdibles y, lo que es peor, no aprendí de mi falta de fe en un equipo compacto, serio, divertido, fulminante. Merecedor.



Sé que a los jugadores les pesaba esa falta de fé, no por mí, sino por un país entero que no confiaba en su selección. Luis Aragonés fue el primero en cambiar eso. Si el otro día Xavi (probablemente, el mejor) cumplía 100 partidos con la Roja, no es menos importante que Villa, el Guaje, haya superado al todopoderoso Raúl en el récord individual de goles. Y así un sinfín de marcas batidas y por batir. Porque esto no ha hecho más que empezar (ahora sí, me lo creo).


Iker, Reina, Valdés. Arbeloa, Albiol, Puyol, Ramos, Piqué, Capddevila, Marchena. Cesc, Busquets, Alonso, Iniesta, Xavi, Javi Martínez, Silva, Naas, Mata, Pedro, Llorente, Torres, Villa... Un grupo de Amigos (sí, con mayúscula) que hicieron feliz a todo un país.





Pero para conocer el camino que conduce a la gloria, sin duda, hay que haber visto el 'Informe Robinson Especial Campeones del Mundo'. Se dice pronto... ¡Campeones del Mundo! hasta el 'We are the Champions' se queda ridículo al lado de esas tres palabritas. "Un año antes del Mundial, Andrés Iniesta tocó fondo. Una larga lesión muscular y la muerte de su amigo el futbolista del Espanyol Dani Jarque, le hundió anímicamente". Un año después, el '6' marcaba el gol de todos, el gol de España. Casillas levantaba el trofeo más deseado y todos tocamos el cielo. Todo el país olvidó por un momento sus problemas, sus diferencias, sus banderas. El fútbol ese día más que ninguno hizo feliz a todos los españoles. "Es difícil escuchar el silencio, pero, en ese momento lo oí y supe que iba adentro", Andrés Iniesta dixit. Ya nadie olvidará dónde está Johannesburgo.

domingo, 20 de febrero de 2011

"Esto es una puta barbaridad"


Pues sí, mientras intento que se me borre la cara de asombro tras ver el Athetic-Barça de esta noche, hoy parafraseo a mi amado Guardiola. Ya no se puede decir mucho más de este equipo, las palabras de elogio se quedan cortas, tanto que yo ya me niego a hacer un análisis de este partido porque las palabras o la falta de pericia de quien las escribe sólo lo afearían: no están a la altura del juego de este equipo.
Y es que es curioso. Cuando crees que Messi ya no puede regatear a más defensas, que Xavi ya no puede marear más a los contrarios o que Iniesta ya es incapaz de avanzar un paso más con tanta patada y agarrón de por medio....van y lo hacen. Y lo que es mejor: hasta parece fácil.
Lo que ha ocurrido hoy en el Camp Nou son de esos partidos que hacen a los niños ser del Barça y a los que somos adultos volvernos durante 90 minutos niños ilusionados. Un master class de filigranas, taconazos, desmarques, toques, pases, gestos... sólo desdibujados por dos penaltys a Messi y Pedro que hasta los comentaristas sin color han visto claro y otro penalty absurdo, esta vez de Busquet, producto de una 'pájara' al principio del segundo tiempo que pronto ha remendado un Messi que hasta entonces parecía desaparecido... hasta que volvió y con él una de las mejores media horas de la temporada que he visto y un público entregado a la señal del maestro de orquesta Pep.
Señores, yo ya me rindo. Desde este post ya no voy defender la justicia futbolística que sería que el Barça se llevara algún título más para esa colección de éxitos en forma de trofeos que llevan generando desde hace tres temporadas. Ni siquiera sé si mejor que la orejona, la Copa del Rey o la de la Liga, sería mejor que les dieran un Oscar a la mejor banda sonora: por lo bien que afinan; al mejor director, con un Guardiola entregado, todo un estratega y, por supuesto, el de la mejor película, la de aquella con algún punto de suspense que pronto se diluye por un the end feliz en el que gana el fútbol, es decir, el Barça.
No lo sé. No sé si lo ganarán todo o algo o nada. Pero lo que ya tienen de sobra es su hueco en la historia de este deporte y el respeto de todo aquel que lo disfrute. Y, por supuesto, el orgullo de todos sus aficionados: lo dicho, una puta barbaridad.