Aquí os dejo la foto de mi querida bufanda, que el sistema no me ha dejado incluirla en el post anterior. Es parte de mi homenaje a ella. J
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martes, 5 de abril de 2011
¡No sin mi bufanda!
“Es caprichoso el azar” cantaba Serrat en una de sus grandes canciones. ¿Y por qué me acuerdo hoy de ella? Porque iba a escribir un pequeño post a modo de previa de los cuartos de final de Champions que hoy enfrentan a Madrí y Tottenham en el Santiago Bernabeu y, me he acordado de la suerte. Y alguien se puede preguntar qué demonios pinta ella en una eliminatoria de tanta enjundia pero, ahí está, es un elemento esencial en el balompié y me atrevería a decir, en la vida, así que puede influir, y mucho, en un partido como el de esta noche. La pelotita entra o se marcha rozando el travesaño por una mano postrera. La pelotita rebota en el poste y entra o, rebota y sale desviada. La pelotita es tocada por un defensa que colocó mal la pierna y no pretendía ser el protagonista de la noche pero lo fue. La pelotita le cae a un jugador que no se la esperaba y, casi bendecida por los dioses, la chuta sin saber cómo y resuelve el partido. Etc. Esto me recuerda a aquella escena de la peli “Match point” en la que el protagonista lanza unas joyas al Támesis con la mala fortuna de que todas caen al río menos un anillo, que es rebotado y cae en la calle, DENTRO. Match Point. Bola de Partido.
Sí, la suerte está en todos los deportes como lo está en la vida.
Divagaciones aparte, siento la noche de hoy como una de tantas de ilusión y nerviosismo que nos conducía hacia la gloria de la consecución de Copas de Europa hace no tanto tiempo. Para una madridista, quizás sí, demasiado tiempo. Noto la misma hambre de orejonas que antaño y, precisamente, en aquellas grandes noches de esperanza y demasiados nervios en cada eliminatoria, yo seguía un ritual, mi ritual personal que para mí daba fuerza, una fuerza casi mística, a los jugadores. Esto era enfundarme en mi bufanda, esa bufanda que me ha acompañado en tantos buenos y amargos momentos. Mi compañera. Es ya una veterana. La recuerdo no desde siempre pero sí desde que tras un partido mi hermano la trajo a casa. Por derecho ya es mía, la he sudado más que ningún otro jugador blanco haya sudado su elástica. Y me gustaría rendirle un homenaje hoy, porque sin su ayuda puede que hubiéramos conseguido igual las 3 Champions League que he vivido pero, seguro, que no habría sido tan especial jej.
Escuchaba ayer a Juan Ramón Lucas y los tertulianos de su programa radiofónico “En días como hoy” (Rne) en un debate que tenían acerca de las supersticiones, con la participación del reputado psicoterapeuta argentino Jorge Bucay. Desde oyentes que llevaban tres años examinándose con la misma chaqueta sin ser lavada por miedo a la pérdida de poderes, a otros que no dejaban nunca el bolso en el suelo porque el dinero escapa de esa manera o, hasta el llamativo caso de un argentino pelirrojo al que insultaban porque en su país trae buena suerte meterse con una persona con esas características capilares. “Las supersticiones funcionan porque uno cambia de actitud, hacia una más positiva y proactiva para que las cosas salgan adelante y, para que la confianza que generan lo ayude” concluyó Bucay. Pues yo confío en mi bufanda y deseo fervorosamente escuchar ese himno de Häendel que es el himno de los Campeones esta noche para enfundármela. Pero, por encima de todo, confío en mi equipo, un Madrí dispuesto a dejarse la piel, como viene haciéndolo todo el año en esta competición, para alzarse con la ansiada Décima.
Habrá quién crea en supersticiones y quién no pero, como diría el famoso slogan: Si algo te funciona, ¿por qué vas cambiarlo? ;)
Pd: os dejo a modo de colofón el fabuloso himno de la Champions, versión de la original composición de Häendel: http://www.youtube.com/watch?v=eYibvh6K1Gc
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