domingo, 20 de marzo de 2011

ESTO YA LO HE VIVIDO...

El cine sigue haciendo películas que hemos visto una y mil veces en pantalla. Y el fútbol sigue concediendo partidos que hemos visto una y mil veces sobre el césped. Cuando uno de esos partidos que terminan antes de empezar es un derbi, la desilusión es doble. Un Atlético esperanzado, orgulloso de su Afición, contra un Madrid al acecho, esperando siempre el momento justo para zarandear al rival y asestar un par de puñaladas certeras.








Sean quienes sean los que vistan la camiseta blanca, ‘siempre se repite la misma historia’, que diría Camilo Sesto. Siempre hay quien encuentra el arrebato exacto para descuajar los planes rojiblancos. Una arremetida blanca y el croquis que tenía diseñado el Manzanares se disipa como si fuera un boceto mal tiznado. En cualquier caso, siempre el Atlético en el Calderón salta al césped con decoro y pundonor. Hasta que no queda más remedio que resignarse.’Y ya no puedo más…’ La última vez que vencimos fue allá por octubre del 99, el siglo pasado como quien dice. El cansancio y el aburrimiento fluyen por el Manzanares, ribera de la desgana, orilla de la desesperación.

Sólo Agüero parece que nada por encima de esas aguas turbulentas. El Kun desenfundó su fusil pero nadie le abastecía munición. El Atleti se postraba ante Casillas con la carabina mojada, tras un esfuerzo estéril desde la meta de De Gea. Paradones de Iker -bastión blanco en los peores momentos para los de Mourinho- más la mala suerte y el poco tino de unos y de otros; al final pasó lo que tenía que pasar, porque así estaba escrito.




El Madrid, mínimo sacrificio y máxima eficacia. El Pim Pam Pum de la magnificencia, sacando petróleo de una quebradiza defensa colchonera, que se había encomendado demasiado pronto al poderío de sus delanteros. Y el Atleti, como diría un amiguete merengón, este año sí, este año sí, este año tampoco. L’enfant terrible-Benzema, ahora endiosado por la parroquia nívea, y Özil fueron, esta vez, los encargados de filmar una película con el guión establecido. Agüero hizo lo que pudo, pero un solo hombre se antojaba escaso para defender al Calderón de otro nuevo asalto del vecino hostigador. Lo de hostigador encaja bien con el tijeretazo y posterior intento de manotazo de Xabi Alonso con el Kun. Hasta el ángel de la guarda de las buenas maneras incurre de vez en cuando en alguna bribonada de mal gusto, aunque para canallada lo del árbitro que no le pitó el penalti a Cristiano, justo antes del gol de Özil. Menuda faena…

Por cierto, Cristiano y Forlán, batidos en retirada, quizá sumidos en el más profundo sopor que pareció narcotizar el choque por momentos. Van ya muchos derbis con el mismo final, pero la reconquista de la emoción no puede abandonarse, por el bien del fútbol y de la salud mental de la hinchada rojiblanca. Y esa reconquista depende sólo de un equipo, vista quien vista las rayas canallas.

1 comentario:

Ana M. Magaña dijo...

¡No hay nada escrito, ni sobre las estrellas, oiga! Aunque ya antes de empezar la cosa pintaba...Pero quién diría hace años que China iba a llegar a dónde está y ahí le tenemos, casi comiéndonos, así que el Atleti cuando menos lo esperemos nos la lía a los merengues. La ilusión es algo que no perdéis, pase lo que pase, y por eso os admiramos el resto de aficiones aunque menudos cánticos os sacáis eh...tela marinera...entre lo de 'mono' (q ya le llamaban a Roberto Carlos y aquí nadie sacó pancartas contra el racismo, como cuando Eto'o) y lo de Cristiano y la corta vida que le desean...Pese a esto, me gusta el Calderón, me gusta q haya un estadio de barrio en Madrí q tenga alegría y no sea frío como resulta el Bernabeu. ¡Salvemos el Calderón!