lunes, 28 de febrero de 2011

Cuando querer ganar no es la estrategia ganadora

  “Sólo ha habido un equipo que podía ganar, el otro equipo ha trabajado con todas sus fuerzas para defender su portería. Ha sido premiado el equipo que ha hecho todo lo posible por conseguir 1 punto. Si juegan así en cada partido estarán peleando por la UEFA, pero no siempre han jugado así”. Palabra de Mou (te rogamos, óyenos).
  Ya con estas declaraciones podría dar por concluido el post puesto que, en esencia, se refleja lo que sucedió en el encuentro del sábado entre el Depor y el Madrí. Pero bueno, ya que estamos y aunque no me paguen por cada nueva entrada publicada en éste, nuestro blog (um, igual va a ver que renegociar las condiciones…) hablaré de algunas claves y cosas acontecidas la noche de autos en Riazor.
  Que el Deportivo salió a presionar y a no dejar respirar a los merengues es algo que presuponíamos antes del encuentro, combinación del antimadridismo que se respira allí y que, además o precisamente por eso, suelen los equipos dar el todo por el todo frente a los blancos. Y no fue la excepción. Los deportivistas se desfondaron, bajando el pistón y las revoluciones en la segunda parte, pero ejercieron una presión sobre sus rivales que agarrotó al Madrí en los compases iniciales de la primera parte. Piano, piano va lontano o, Se hace camino al andar debieron de pensar Mou y sus muchachos porque conforme los primeros 45 minutos avanzaban, también lo hacían las opciones de los madrileños, poco a poco: algún disparo lejano de Cristiano con parada de Aranzubía (el gran referente de los blanquiazules) pasados los 20 minutos, un cabezazo que se marchó por encima de la portería, su gol anulado por rozar el fuera de juego, un lanzamiento de Özil casi en el minuto 40 y algún chut de Xabi Alonso, etc.
  Parece que el Madrí había cogido ritmo, a pesar de un par de sustillos deportivistas en los últimos compases de la primera parte y, también, de que había más voluntad blanca que acierto con paredes no concretadas o con anticipaciones del rival a todos los balones aéreos (tónica general en el equipo blanco). Con un Kaká que parece más un alevín que un jugador de Primera y con un Benzemá que es habilidoso pero que carece de la picardía del 9 típico. Que le falta un hervor a veces, vaya.
  Con la reanudación del encuentro la intensidad blanca decayó como si el descanso les hubiera amuermado un poco. Comenzaron las pérdidas de balones en ataque, los pases imprecisos y poco a poco, de nuevo, fueron haciendo camino al andar. Conocieron, por fin, lo que es la Profundidad, ésa gran desconocida para el Madrí y, dejaron a un lado los lanzamientos lejanos desde fuera del área. La primera muestra fue una arrancada hasta la línea de puerta de Özil que no encontró rematador porque Benzemá estaba agazapado detrás del defensor, como buscando calorcito humano del bebé que se halla aún en el vientre materno. La profundidad llegó, poco a poco, en forma de pequeñas incursiones en las bandas, algo poco habitual en este equipo y en los de las anteriores temporadas. Ay, ¡cómo echo de menos a Robben, Figo o Roberto Carlos en sus tiempos mozos y aquellas carreritas por las bandas! El cambio de Cristiano a la banda derecha y la entrada de Di María propiciaron más velocidad, acercamiento y precisión. Mou arriesgó con los cambios (también entró Adebayor) puesto que quitar a Lass, el mejor de la primera parte junto con Marcelo, por el argentino significaba prescindir de un seguro de contención, pero el flaco no suele fallar. Nada más salir su internada provocó una falta por el lado izquierdo.
  Locuras transitorias de Pepe a parte, el equipo empezó a encontrarse en el campo y a dejar de correr como “pollos sin cabeza”: cabezazos errados de Adebayor con poco punch, combinaciones entre Cristiano y Özil no materializadas at the end, y del alemán con el argentino al contraataque, un par de corners seguidos de los deportivistas en los que defendía todo el equipo blanco, hasta Cristiano (una imagen un poco desoladora, ciertamente), etc. La defensa blanca perdía en un primer momento balones pero enseguida se replegaba pudiendo solventar las pocas ocasiones, o amagos de ocasiones, deportivistas.
  Fue al borde del minuto 78 cuando se mascó la tragedia para el equipo coruñés en forma de centro de Özil que el voluntarioso Adebayor mandó al palo con tan mala suerte que rebotó en el brazo de Aranzubía NO ENTRANDO EN LA PORTERÍA. ¡Y tanto que es caprichoso el azar!. Apenas con tiempo de entonar a Serrat, en el minuto 81, Cristiano se sacó una internada por el flanco derecho lanzando un misil que se encontró de nuevo con el mismo poste maldito (seguro que las meigas pusieron los famosos ajos que en los tiempos de Arsenio se colocaban detrás de las porterías para alejar a los malignos espíritus, en este caso merengues) y cuyo rebote dio a parar a Di María que volvió a encañonar a Aranzubía que estuvo inmenso. Sacó una mano que costaba 1 punto valiosísimo para los blanquiazules. Si con esto los madridistas pudimos contener el infarto de miocardio tuvimos dos tazas, caldo y toda la cacerola entre el lío que se hizo Benzemá con sus piernas para materializar una combinación de Cristiano y Xabi Alonso y, un más que posible penalti no pitado en el 92’: el brazo de un deportivista que salta dentro del área pequeña cuando Cristiano chuta después de una recuperación y carrerón de Di María. Mano y penalti. Bueno, mano a secas porque el penalti como una casa q ví hasta yo que estaba a 600 km. más de distancia que el árbitro no fue pitado. “Eso lo ve hasta un ciego” que diría el mítico culé Sergi. El electrograma marcaba picos preocupantes en el tiempo añadido por una rara caída de Benzemá en el área chica que ninguna cámara cogió de cerca. La angustia aumentaba proporcionalmente al marrullerismo y las faltas de los gallegos y, también, a dos pequeños sustos en nuestra área que nos mantuvieron ya al borde de la pastilla debajo de la lengua.
  Mientras el Madrí desperdiciaba, en buena medida, el primer tiempo y aprovechaba infructuosamente el segundo para intentar conseguir la victoria, el Depor estuvo tan ocupado defendiéndose que no tuvo tiempo de intentar atacar. Hay que saber a lo que se juega y ellos jugaron a empatar así que realmente fue el equipo vencedor de la contienda, el que consiguió su objetivo con su previo planteamiento. El Madrí, mientras, perdió 2 puntos que no son vitales ahora pero, esperemos, no sean de ésos que en mayo te lamentas por haber dejado escapar.


4 comentarios:

Silvia dijo...

"sólo ha habido un equipo que ha querido ir a por el partido y otro que se ha dedicado a defender", sí Mou, te han dado de tu propia medicina, así que ahora no se llora.

Silvia R. Taberné dijo...

apoyo tu segundo párrafo, si me paga el Barça me hago talibana periodista, jajaja

Isabel Aguilar dijo...

jajaja me encanta lo de "el depor estaba tan ocupado defendiéndose q no tuvo tiempo de atacar". Es el resumen del partido, más la falta de puntería y San Aranzubía. Gran crónica!! ;)

guiver dijo...

Hola a todos por donde empiezo?el gol anulado a Ronaldo en razón y la mano no señalada al jugador del deportivo es
Villarato...
Que causalidad que el gol legal del valencia lo anulan claro hay que asegurarse de que el Madrid ni se acerque .resultado gana el barsa jugadas clave que le están dando la liga al barsa resumen
Villarato así gano yo sólo la liga...